Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
 



Artículos recopilados

ACTUALIDAD CINEMATOGRÁFICA (LUIS ESPINAL)

Semanario Aquí (La Paz, sábado del 1 al 7 de Diciembre de 1979)

IFIGENIA, Sublimar lo inevitable

Ifigenia - 1977La película IFIGENIA muestra todo el cariño del pueblo griego hacia su tradición cultural clásica y humanística. Michael Cacoyannis ha sabido dar al film esta extraña mezcla de primitivismo (propio de la barbarie de la época pre-homérica) y clasicismo refinado (correspondiente a la época de Eurípides).

El primitivismo se muestra tanto en las costumbres feroces, cual es la de los sacrificios humanos, como en la sobriedad de vestidos y ambientes que recuerdan el estilo "histórico anacrónico" de Pásolini, que llega hasta la abstracción o la simple insinuación a través de las ruinas.

La película IFIGENIA tiene claro sentido moderno, por su mirada levemente distante y crítica. Esta visión ya presente en el sofisticado Eurípides, mira al pasado como una época bárbara (pero donde se encuentran los sentimientos fuertes, negados a los clásicos), y critica la política, el poder, los dioses, la sumisión femenina, la intemperancia, etc. Pero a esto, Cocayannis añade su propio toque contemporáneo al poner en el film una carga de antimilitarismo. En efecto, la soldadesca que se prepara para ir a Troya no es el ejército mítico de héroes cantado por Homero, sino una masa hastiada y hambrienta, ansiosa de violencia. A este sentido crítico se añade el que el viento llegue antes del sacrificio, y que todos se vayan a sus naves sin impórtales la suerte de la hija de su jefe.

Más que la acción, lo que interesa (como en toda tragedia) es el problema humano y la filosofía vital que de él se desprende. Es muy sutil y acertado el cambio de actitud de Ifigenia, inicialmente la jovencita despreocupada; luego la víctima rebelde porque no comprende; hasta llegar finalmente a la aceptación de su rol, adquiriendo así la dimensión trágica de heroína, sometida a la fatalidad, y dominada por los valores de la obediencia filial, el amor a la patria y la voluntad popular.

Ella ofrece un ejemplo patente y magnífico de lo que es la "sublimación", al convertir la necesidad en virtud.

Cacoyannis ha sabido ser fiel al teatro griego, pero sin dejar de hacer una película plenamente cinematográfica; la fuerza contundente y lapidaria de los diálogos se ha abreviado, y las ambientaciones y acciones corales han sido magnificadas por el movimiento de masas, para equilibrar así el film.

Uno de los momentos en que se nota la pericia de Cacoyannis está en la muerte dramática y realista del ciervo consagrado a Diana, que es un prenuncio simbólico, y además suple la muerte misma de Ifigenia que el film ya no mostrará.

La película juega continuamente con la dialéctica entre la brutalidad y la finura intelectual; a ello le ayuda el manejo imperceptible de los puntos de vista históricamente separados por siglos: estrato preclásico, nivel clásico y estrado histórico actual.

A esta sutileza se añade el manejo certero de la compensación entre pensamiento y sentimiento, humanismo y militarismo, reflexión y crueldad.

La dirección de actores es excepcional para darles este tono acre y primitivo, pero manteniéndolos al mismo tiempo dentro de una sobriedad cinematográfica. Tatiana Papamoskou sabe identificarle con sur personaje, tanto por su sobriedad de rasgos fisonómicos, como por el misticismo que sigue a la rebeldía.

Un profundo tema que no ha de pasar desapercibido (y es típicamente helénico) es el paralelismo y contraste entre la boda y la muerte, el desposorio y la inmolación, el lecho nupcial y la tumba, el éxtasis erótico y la muerte.