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ACTUALIDAD CINEMATOGRÁFICA (LUIS ESPINAL)

Diario Presencia (La Paz domingo 3 de septiembre de 1978)

Network, Poder que mata - 1978NETWORK de Sidney Lumet presenta un panorama crítico de la televisión norteamericana. En el film se vuelven a encontrar dos veteranos de la televisión: Lumet y Chayefsky.

El film critica el que la TV norteamericana sea sensacionalista: no informa sino que solamente divierte como un circo, y con tal de aumentar su audiencia (y sus dividendos) es capaz de programar cualquier brutalidad. Esta crítica ya asomaba en TARDE DE PERROS del mismo Lumet. Así se llega a la utilización de los mismos grupos ultraizquierdistas para ofrecer a los espectadores un estímulo fuerte y un espectáculo sensacional.

Con esto se denuncia un hecho grave: a base de convertirlo todo en espectáculo, todo se degrada al nivel de una historieta; se recuperan las comunicaciones más progresivas y se les quita su poder revulsivo y revolucionario. La misma subversión se convierte en consumo. Por otra parte, los temas agresivos o violentos sirven de descargador de la ira, y por tanto tienen una función evasiva, domesticadora y de tranquilizante.

El film trata un caso extremo de sensacionalismo televisivo, pero podría tratar temas más cercanos a nuestra televisión: la desinformación sistemática, la desmovilización social, el embrutecimiento del gusto y de la sensibilidad, la difusión de la mediocridad, la tergiversación de un orden de valores, el estímulo anárquico del consumo superfluo, fomento de un absurdo divismo, etc, etc.

La película presenta a la nueva generación formada por la TV (Faye Dunaway) que busca el sensacionalismo a cualquier precio, con un perfecto cinismo. Este cinismo parece formar parte de una evolución del capitalismo y de la sociedad de consumo que va convirtiendo a sus súbditos en humanoides, y ya no en personas libres. Porque la sociedad se camufla detrás de las corporaciones anónimas y las multinacionales, que se zafan de toda responsabilidad humana.

El final grotesco del asesinato programado por la red de televisión es como un símbolo del poder destructor e inescrupuloso de estas corporaciones solamente lucrativas.

El film tiene un doble nivel argumental: el personal con el romance entre Holden y Dunawa y el televisivo y crítico.

PODER QUE MATA es un film muy hablado, de diálogos fuertes y personajes excéntricos que se prestan a una interpretación vistosa (casos de Finch, Dunaway, Duvall, Straight.,..), pero cercana a lo teatral; en esto se nota la formación televisiva (y no cinematográfica) de Lumet y Chayefsky.

La película tiene un tono subrayado y medio expresionista en algunas de sus escenas: gente gritando por las ventanas, show airado del profeta de nuestros tiempos, sala de reuniones vacía con su hilera de lámparas...A ratos, parece que se confunde la calidad con la histeria: se cae en el mismo defecto que se critica a la televisión.

El film sugiere más de lo que realmente dice; y su construcción no posee un dramatismo creciente o sicológico, sino que parece un muestrario de escenas fuertes, pero poco cohesionadas.

Es irritante el sistemático endulzamiento de los subtítulos que soslayan todas las expresiones fuertes de los diálogos (sea a nivel político o de simples palabrotas), con lo cual se enmascara en gran parte el sentido del sensacionalismo que se critica.

Lumet tiene una larga trayectoria cinematográfica; pero en su abundante producción dominan más los contenidos que una calidad estrictamente cinematográfica. Su cine es finalmente de una cierta ira y virulencia; pero muchas veces, los efectos dramáticos burlan sus buenas intenciones ideológicas.